Este es un espacio de reflexión en donde interactuaremos información en lo concerniente a la tecnología educativa.
En los albores de este siglo fundamentado por la aparición muy particular de las TIC,
destacamos la importancia del tránsito de una sociedad de la información a otra bien
llamada del conocimiento, caracterizada por asumir que no es suficiente el
comunicar información, sino que es preciso ir a la producción y reflexión en torno
a ésta, de tal modo que signifique conversión del conocimiento en factor crítico
para el desarrollo productivo y social. Así, el conocimiento se convierte en
parámetro del nuevo orden social que aboga por la formación de ciudadanos y
ciudadanas creativos y poseedores de capacidad crítica-reflexiva para afrontar estos
retos con el uso indiscutible de las TIC como medio de interacción hacia el saber.
Estos cambios vertiginosos nos conducen a otra forma de ver el mundo, a nuevos comportamientos y uso de lenguajes, lo que exige a todos grandes esfuerzos llenos de visiones, esperanzas y proyectos futuristas, en aras de lograr transformaciones profundas traducidas en mejor calidad de vida. Por ende, este rol le corresponde a los docentes: la formación de nuevos ciudadanos y ciudadanas con capacidad crítica y creativa a la par de una conciencia ciudadana. En consecuencia, los requerimientos de esta sociedad del conocimiento nos detienen a pensar: ¿quién debería ser este profesional?, y ¿cuáles competencias pudiera tener? Algunos teóricos darían respuestas precipitadas y hasta sesgadas en uno u otro ámbito del saber y hacer. Definir un perfil de este “constructor de voluntades” representa una tarea compleja, que pudiera tener sus creadores en teorías y modelos que explican desde indicadores y rasgos basados en conocimientos y disciplinas abstractas hasta llegar a concebir el perfil basado en competencias tal como se asume en el proyecto Tuning (2000).
Estos cambios vertiginosos nos conducen a otra forma de ver el mundo, a nuevos comportamientos y uso de lenguajes, lo que exige a todos grandes esfuerzos llenos de visiones, esperanzas y proyectos futuristas, en aras de lograr transformaciones profundas traducidas en mejor calidad de vida. Por ende, este rol le corresponde a los docentes: la formación de nuevos ciudadanos y ciudadanas con capacidad crítica y creativa a la par de una conciencia ciudadana. En consecuencia, los requerimientos de esta sociedad del conocimiento nos detienen a pensar: ¿quién debería ser este profesional?, y ¿cuáles competencias pudiera tener? Algunos teóricos darían respuestas precipitadas y hasta sesgadas en uno u otro ámbito del saber y hacer. Definir un perfil de este “constructor de voluntades” representa una tarea compleja, que pudiera tener sus creadores en teorías y modelos que explican desde indicadores y rasgos basados en conocimientos y disciplinas abstractas hasta llegar a concebir el perfil basado en competencias tal como se asume en el proyecto Tuning (2000).
Actualmente, es una necesidad formarse y actualizarse para hacer un buen uso de las tic,ya que debido a la globalización la educación exige formar estudiantes críticos de su entorno, con capacidad de solucionar dificultades y mejorar la sociedad actual.
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